"Nos encontramos a las 18 en el puente. También viene mi hermana Macarena", fue el mensaje que recibió en su teléfono Marcelo G. el sábado 9 de marzo al mediodía. Quien se lo mandaba era Gimena R., según ella misma una promotora que había conocido en octubre del año pasado en la Costa, una chica rubia, baja de estatura, muy voluptuosa, que lo había cautivado mientras trabajaba para una marca junto a su hermana. Hacía tiempo que quería verla de nuevo. Sólo habían tenido contacto por redes sociales desde entonces. Cómo no quería ir sólo, le pidió a su amigo y jefe Ricardo B. que lo acompañara; él también las conocía.
Marcelo pasó a buscarlo con su VW Amarok a media tarde y fueron desde Capital Federal hasta Zona Oeste. Sobre el puente que queda en el cruce de Irigoyen y Camino de la Rivera estaban las dos chicas. Subieron a la camioneta y fueron a tomar algo a Parque Leloir.Todo parecía ir bien. Pero sólo parecía.
En pocas horas más, los dos amigos descubrirían que las mujeres, de 23 y 21 años, ambas oriundas de Moreno, en realidad no eran promotoras sino integrantes de una peligrosa banda de secuestradores y que ellos eran las víctimas perfectas de su golpe más importante. Faltaban pocos minutos para que uno esté con una bolsa en la cabeza adentro del baúl de un auto y el otro con un arma en su sien yendo a buscar USD 60.000 para recuperar su libertad.
