Como bien contaba la abuela damnificada: "Me llamó por teléfono una persona y me dijo que era Hugo Pastinante, mi sobrino. Yo le dije que esa no era la voz de Hugo pero me respondió que estaba engripado. Me preguntó si tenía plata y me pidió ayuda. Me pedía que no le cortara. Tres personas más me hablaron haciéndose pasar por contadores del banco Nación. Yo pedí hablar con Rosana Pastinante pero me dijeron que estaba rellenando planillas." Y todo eso resultaba bastante sospechoso.
Y agregó: "Ellos ya sabían la dirección por el número de teléfono. Me dijeron que una persona iba a venir a retirar la plata. Me pidieron que les dijera cómo estaba vestida y que esperara en la puerta de mi casa. Pasó un muchacho que me dijo que se llamaba Gonzalo Díaz. El muchacho era joven, buen puesto, con un equipo muy lindo, zapatos lindos, lindo muchacho y se comportó educadamente."
La abuela se percató de que había sido engañada y estafada cuando al comunicarse con su hermana le indicó que Hugo, su sobrino, se encontraba comiendo con sus amigos. En ese momento, tuvo una crisis, lo que la llevó en un estado de crisis a temblar y a llorar. Por todo lo ocurrido, solicita a la población que tenga cuidado a la hora de recibir llamadas telefónicas y proporcionar datos.