Desde hace un tiempo y ante el crecimiento demográfico de la ciudad, el casco urbano más antiguo de la ciudad se ve afectado por un problema de difícil solución: las cloacas. Muchos de los caños se terminan reparando pero para poder cambiarlos en su totalidad requiere de muchísimo dinero y mucho tiempo también.
Consultado acerca del tema el Secretario de Obras Públicas Adrián Spina, contó detalles al respecto: "Tenemos que ir siempre detrás del problema, ya que nunca sabemos dónde van a reventar estos caños que son de un material (fibrocemento), que se va degradando con el paso de los años y esas cañerías ya tienen más de 35 años. El casco histórico es el que más sufre el deterioro. Al pasar los líquidos se va degradando y haciéndose más finos hasta derruirse por completo y allí tenemos que ir con urgencia a suplantarlos".



