El geriátrico fue clausurado por tiempo indeterminado y los abuelos que allí vivían fueron trasladados a un domicilio particular ubicado en la calle Rivadavia al 200.
Al parecer, el edificio en el que funcionaba este hospedaje de ancianos no se encontraba en condiciones y no cumplía con las disposiciones y reglamentaciones correspondientes. Pero no solamente era una cuestión de salubridad sino de mal trato hacia los abuelos.
Durante el día de ayer, desde el municipio se envió una inspección del lugar que culminó con su clausura.
Algunos de los abuelos que estaban en el geriátrico brindaron su testimonio acerca de lo vivido. Víctor Concetti manifestó: "Yo vine de Rosario hace como 2 años. En el geriátrico de Alvarado y 9 de Julio estuve como dos años y medio. Junto con otro compañero estamos en este nuevo lugar desde el lunes. Lo tomamos como una casa porque nos encontramos bien atendidos.
En el otro lugar no estaba bien, estaba mal atendido y mal comido. Tres veces me tomaron la presión nada más. Si tenía alguna enfermedad, nadie sabía. Con un cuarto de picada teníamos que comer dos veces: al mediodía y a la noche. A veces me tenía que comprar yo la comida para comer y me daba lástima por los demás que no tenían."
Una ex empleada del geriátrico, Gretel, sostuvo que en más de una oportunidad se comunicó con la dueña del lugar para informarle las necesidades que faltaban y nunca se movilizó para solucionar eso.



