Enojado e eufórico enfrentó a las uniformadas que solo le explicaban que ellas estaban haciendo cumplir las leyes de tránsito. El camionero por su parte y a los gritos quería hacer valer el derecho de transitar por la ciudad libremente sin dar lugar a las leyes y ordenanzas que nuestra ciudad tiene para preservar el patrimonio más importante, que es nuestras calle pavimentadas.
Sin mediar mi acatar ninguna orden se retiró del lugar a los gritos desautorizando a quienes controlan el orden y el tráfico en nuestra ciudad