Alicia, empleada administrativa de la clínica Martins, arribó a su lugar de trabajo como todos los días y dispuso su bicicleta frente a la puerta de entrada. Cuando regresa, la misma ya no estaba en el sitio.
Al parecer, según el registro guardado en las cámaras de seguridad del lugar, un masculino habría tomado la bicicleta y se habría dado a la fuga con la misma. No obstante, media hora después de producido el robo, el proveedor de sueros dio con el paradero de la bicicleta. El delincuente devolvió el vehículo a su dueña, dejándolo en el mismo lugar donde lo sustrajo.
El delincuente devolvió la bicicleta, la puso donde la había sacado y se fue. Media hora después en el lugar de trabajo, la dejaron en la puerta, la encontró el señor que trae los sueros porque la conoce
Se arrepintió
