El dueño del lugar se encontraba en el taller trabajando cuando escuchó una explosión. Inmediatamente se dirigió hacia la calle y allí percibe que uno de los vehículos en exposición tenía el vidrio trasero roto.
En principio creyó que se trataba del efecto producido por el excesivo calor de la tarde. No obstante, pudo encontrar la piedra con la cual realizaron el daño pero no tuvo registro de quiénes fueron los malvivientes.
Según las palabras del propio dueño del local: "Nos llevamos bien con todos los vecinos, no tenemos problemas con nadie. Es algo muy extraño. Los vehículos cuentan todos con seguro ante cualquier problema e inconveniente pero vamos a hacer la denuncia correspondiente. Por ahora, vamos a proceder a no sacar más los vehículos a la calle ya que comprar una luneta nueva no es nada barato."



