Las rachas se hicieron para romperse y así ocurrió en el clásico de la ciudad, donde el “Panza” se alzó con el triunfo en campo “Picante”. La mínima diferencia obtenida con un penal que ejecutó el arquero Riganti, le alcanzó a la visita para llevarse el pase a la final, aunque no se le hizo fácil, ya que tuvo que extremar recursos el golero del ganador, cuando detuvo un penal que ejecutó Morales y que en el rebote, otra vez, volvió a ganar para dejar en cero su arco y poner a su equipo en la definición del Apertura frente al mismo rival que le ganó por penales el de 2016.
Unión sigue con la fe intacta, aunque no demostró un gran juego, aprovechó la oportunidad y Riganti le dio una mano para llegar a la ansiada final. Ahora irá por el título que se le niega desde 1968 y primero empezará en Arroyo Seco para volver a Villa Constitución para buscar la ansiada vuelta olímpica.