María Esther, una vecina de la ciudad, brindó detalles acerca de lo sucedido en las inmediaciones de su domicilio ubicado en calle Sargento Cabral y la ruta 21. Ante una poda de árboles sin previo aviso, se manifestó indignada con las autoridades.
Durante esta semana, un grupo de jardineros, enviados por el Interventor del área de Obras y Servicios Públicos, procedió a efectuar la poda de árboles y enredaderas en un domicilio lindante con la ruta 21. Según el testimonio de María Esther, una vecina apasionada por las plantas, los empleados municipales manifestaron poseer autorización del Dr. José Luis Murina para llevar a cabo la tarea. La causa se estima que es el impedimento de visibilidad desde la ruta que ocasionan estas plantaciones y las numerosas quejas de los vecinos.
Todo comenzó cuando María Esther escucha desde su vivienda fuertes ruidos de maquinarias. Cuando acude a observar lo que estaba sucediendo, se encuentra con un grupo de trabajadores que estaban maniobrando sus herramientas. Como bien manifestó María Esther: “Estaban rompiendo todo. Les pregunté si en lugar de arrancarlos de raíz, no era posible podarlos, y me respondieron que la orden recibida era desmontar”.
Si bien no tuvo más remedio que acatar la ordenanza municipal, se mostró angustiada e indignada. En primer lugar sostuvo que tanto la madreselva como los demás árboles se encuentran a una distancia de 10 metros de la ruta y que, aunque estaban un tanto desprolijos, no cree que hubiese sido necesario desmantelarlos. Luego, expresó su dolor por las aves que escapan de los campos donde no tienen plantaciones para instalarse porque se siembran legumbres y por lo tanto vienen al caso urbano: “Aquí también son echadas cuando podan los arboles porque la mayoría de la población argumenta que los olores nauseabundos que producen son insoportables”. Y agregó: “Estamos amenazando continuamente a los animales”.
Finalmente, sostuvo que su venganza será la plantación de nuevos árboles que seleccionará a su gusto.
Por su parte, el Dr. José Luis Murina explicó antes los medios locales la situación. Comentó que fue un requerimiento de los vecinos a partir de una notificación al municipio y que si bien entiende que a los árboles hay que protegerlos, es necesario además preservar la seguridad de la población. Informó que la extracción llevada a cabo fue cotejada en las instancias legales correspondientes y una vez efectuado esto, se procedió a la poda. Las causas, aclaró, fueron la falta de visibilidad que ocasionaban y el impedimento de la circulación por la vereda de los vecinos. Agregó: “Todo fue hecho a partir de un decreto por lo cual desde el punto de vista jurídico estamos abalados y creemos que primero está la seguridad de los vecinos”