Esto fue en referencia a que los corrales se encuentran muy cercanos a las viviendas y las vacas una vez fallecidas son arrojadas fuera de los mismos, cuya razón hace un verdadero incordio la vida cotidiana de quienes residen allí. Según testimonio de vecinos, a pesar de haber hecho reclamos más de una vez y quienes estaban a cargo de los vacunos anteriormente, los enterraban en otro campo, actualmente los nuevos inquilinos, después de unos días, los recogen y los arrojan en un campo lindero aproximadamente a unos 100 metros de las casas.
La situación generó y genera malestar entre los habitantes, ya que el mal olor y la presencia de moscas e insectos se hacen notar en sus hogares. "No se puede tomar mate, ni salir afuera- declaró una vecina del lugar- porque el mal olor es insoportable". Arroyo al Día conversó luego de ello con uno de los inquilinos del campo y el mismo manifestó que se ocuparía inmediatamente de recoger los vacunos y enterrarlos en otro lugar.




