Marcelo contó que mientras se encontraba en la vereda conversando con un cliente, observó que luego de que un hombre culminara de hablar por celular dentro de su auto estacionado fuera de su taller, al arrancar una yarará comenzó a desplazarse sobre la calle. Al notar la situación, el hombre supone que la "extraña visita" pudo haberse salido de dicho vehículo al estar escondida en el mismo.
Luego de ello, el cliente que estaba conversando con Marcelo, se dispuso a retirar la víbora del lugar e intentó detener un auto que venía circulando, aunque quien conducía el vehículo no tomó en cuenta el episodio y aplastó al especímen. La yarará continuó su recorrido y cuando quiso avanzar hasta la vereda y meterse dentro del taller, el dueño del mismo tomó un palo y la golpeó en la cabeza, matándola. Esto generó la alerta de los vecinos y además la duda de la extraña llegada del reptil en plena ciudad.
