En dicha misa predominó la sanación de las almas y el padre Martín se refirió diciendo que "Dios quiere sanar lo que más afecta los hombres, quizás el dolor de una pierna sea menor que la enfermedad que puede llegar a tener vuestra lengua, entonces Dios prefiere que te aguantes el dolor de tu pierna porque Él elige sanar tu lengua así como también tus pensamientos". Con esas palabras el sacerdote se dirigió a los fieles que concurrieron a la misa que por cierto tuvo una alta concurrencia.
