La concejala Milagros Serra presentó en la sesión de este martes una propuesta para conocer el por qué los concurrentes a los cursos de los programas que dicta la municipalidad no tienen los insumos que se necesitan, superposición de actividades y falta de maquinarias.
Arroyo Al Día mantuvo una charla con la edil y dejó algunos puntos a analizar respecto del tema.
“Varias personas que asisten a los cursos de formación con salida laboral —especialmente mujeres— manifestaron que no cuentan con los materiales básicos para aprender. En el caso del curso de pastelería, faltan harina, aceite, horno, batidora y elementos esenciales. Las participantes se organizan y llevan cosas de sus casas, pero la mayoría no tiene recursos para costear la materia prima. ¿Cómo podés hacer el curso, hacés el budín en tu casa y lo traés para mostrar que lo hiciste bien? No se entiende el sentido. Hay presupuesto enviado por la Provincia destinado específicamente a materiales, pero no llega a quienes lo necesitan”, comentó.
“Punto Violeta y el programa Nueva Oportunidad dictan los mismos cursos en forma paralela. Sobre el curso de peluquería en Playa Hermosa no está claro cómo se informó, quién se anotó ni cómo se organizó la inscripción. Mientras tanto, en Punto Violeta hay tanta demanda que deben abrir múltiples turnos. Se percibe una falta de articulación entre áreas municipales, que perjudica a los vecinos. El espacio que funcionaba como Punto Violeta contaba con lavadoras, batidoras y utensilios necesarios para los cursos. Actualmente está desmantelado: el equipamiento fue trasladado a la cocina centralizada de Cáritas, que prepara unas 230 viandas diarias para comedores. Si bien esa labor es necesaria, se perdió la infraestructura para la capacitación”, agregó Milagros.
La solicitud de Serra se centra en varios puntos:
- Que lleguen los materiales: la Provincia envía fondos específicos para insumos; deben entregarse a los cursos sin demoras ni trámites innecesarios.
- Recuperar o reponer el equipamiento: que el municipio destine los recursos para comprar lo necesario y que los espacios de capacitación estén debidamente equipados.
- Coordinar los programas: evitar duplicidades entre Punto Violeta y Nueva Oportunidad para optimizar recursos y atender mejor la demanda.
- Transparencia y control: que los fondos lleguen a su destino real: los participantes de los cursos, no se pierdan en burocracia.
“Para eso la Provincia mandó la plata. Quiero que tengan el equipamiento que tienen que tener. Fueron unos $17 millones entre los dos programas”, concluyó la concejala.