Lo que pretendía ser un momento de logro y alegría para los vecinos de ruta 21, que habían conseguido que el gobernador autorizara, al menos provisoriamente, a estacionar a la vera de la ruta, terminó en un tenso cruce de palabras entre Benjamín Gianetti, funcionario de Vialidad Provincial y el Dr. José Luis Murina, presidente del Concejo Municipal de la ciudad ya que el primero trató de mentiroso al edil, mientras que éste le solicitaba la documentación que avalara lo que sostenía.
Arroyo Al Día dialogó con el Dr. Murina sobre este altercado en el palacio municipal: “Fui a la reunión a la municipalidad, llegué unos minutos tarde, nada más. Ya había empezado y me dicen los vecinos: ‘menos mal que llegaste ahora, porque te estaban hablando de vos’. Y efectivamente, el muchacho empezó hablando del gobierno anterior, echándole la culpa de todo. A mí, cuando se habla así del gobierno anterior, realmente me enerva, porque para mí todos los gobiernos son una continuidad: cada uno tiene lo bueno y lo malo, y cuando recibís una gestión, sabés qué estás tomando. No importa si es obra de salud, infraestructura o lo que sea. Por educación y porque estaban los vecinos presentes, me callé la boca y no le contesté. Es un chico irrespetuoso verbalmente”.
“Ahí intervino Cipettini y le dijo: ‘no miremos la situación anterior, vamos a resolver el problema’, para calmar las aguas y empezar a ver la solución. Había ocurrido lo mismo en Santa Fe y los vecinos me preguntaron por qué no le respondí. Les dije que no quería politizar, que no quería entrar en una discusión estéril que no lleva a nada. Vamos para adelante, no miremos para atrás. Las mismas palabras las dije en esta reunión”, agregó.
“La realidad es que el proyecto nunca se presentó en forma definitiva- dijo el concejal- el Concejo, la Municipalidad, lo pedimos millones de veces, tanto en el gobierno de Perotti como después. Es un proyecto provincial: hecho desde Buenos Aires por una consultora, ejecutado por ROVIAL y BASAA. El municipio no tuvo ninguna injerencia en el diseño del territorio provincial. En la primera presentación, yo me levanté y dije claramente: ‘esto es una porquería, no se puede poner en funcionamiento porque divide la ciudad en dos’. Me respondieron que era sólo un anteproyecto, que Arroyo Seco sería el último tramo porque ahí había que hacer muchas modificaciones. Cambió el gobierno —el de Pullaro— y siguieron las reuniones, los llamados, las explicaciones punto por punto con Vialidad, con Seguridad Vial. Siempre dijimos que el cantero central no tenía que existir. Propusimos poner semáforos en todo el corredor, financiarlos con la tasa por camión, dar todas las indicaciones de dónde iban las dársenas, los retornos”.
“Nos dijeron que un retorno costaba cerca de 3.000 millones de pesos y que no se podía- continuó Murina- nunca hicieron caso, ni en un gobierno ni en el otro. Hasta que se logró la reunión con los vecinos, y ellos expresaron exactamente lo mismo que veníamos diciendo desde hace años. La excusa de siempre nos pusieron: ‘no hay proyecto definitivo’, ‘Arroyo Seco requiere un proyecto especial’. Nunca lo presentaron”.
“Lo que mostraban era algo que no se iba a concretar. Cuando ya vino la obra, fui yo mismo a Santa Fe con los concejales, hablamos con las empresas y les dijimos: ‘están haciendo una locura’. Me planté junto a concejales y vecinos en calle Filiberti para que la abrieran, hicimos una manifestación, fuimos a buscar al intendente, hicimos todo lo posible”, manifestó.
El concejal expuso su visión sobre lo ocurrido en el municipio y manifestó: “Entiendo que el muchacho es joven, tiene fogueo político y defiende a su gobierno. Nada que objetar: es joven, tiene ese impulso y esa defensa. Pero no era el momento ni el lugar. No fuimos a confrontar, fuimos a buscar una solución. Yo no quiero politizar: no me importa si sos del PRO, radical o de cualquier partido. Me importan los vecinos y la solución. Podría haber dicho muchas cosas de este mismo gobierno, barbaridades que me dijeron y que me callé: que los comercios de Ruta 21 —que existen hace 60 o 100 años— debían mudarse porque en una autovía no pueden estar; que el cementerio había que llevarlo a Villa Gobernador Gálvez o Villa Constitución porque no hay giro a la izquierda”.
“Todo eso lo aguanté y no lo dije, porque no era el momento de revolver nada, era el momento de solucionar. Puedo entender su fogosidad política, pero no la comparto. Al final, se llegó a una solución transitoria para el cordón central, y eso es lo que importa. Él nació en 1983, yo en 1956 — hay una diferencia generacional que también se nota en la forma de encarar las cosas. Pero más allá de eso, lo que tengo claro es que no veníamos a pelearnos con el pasado, veníamos a trabajar por el presente de los vecinos de Arroyo Seco”, cerró el Presidente del Concejo.