Arroyo Al Día asistió a la audiencia pública motivada por los olores nauseabundos que padecen los vecinos de los barrios del norte de la ciudad. En ella se escucharon voces acusatorias hacia la empresa Worms, que se defendió con argumentos sólidos y se puso a disposición para poder encontrar la solución al problema que viene de larga data.
En una conversación, Pablo Zimmerman, el presidente de la misma, manifestó haber cambiado lo que quería decir en esta audiencia dado que se le hizo un ataque sistemático a Worms y no tenía sentido contar sobre el funcionamiento de la empresa: “entendí que transmitían ahí que éramos un generador de olores cuando nosotros hacemos un trabajo para solucionar problemas de medio ambiente. No somos los culpables de todos los males de Arroyo Seco. Hacemos controles permanentes, nos podemos equivocar porque no podemos estar ajenos a eso, pero hay protocolos, pero salgo de la planta, siento el olor a cloaca en zona 2, mucho más cerca de Worms, es antigua, se siente ese olor. En nuestra fábrica hay arbustos, es una barrera natural, pero insisto en que tenemos que chequear otros lugares. Nosotros sacamos muestras cada 15 días y los invitamos a ir en el momento en que sientan los olores para ver si emanan de la planta”.
Zimmerman explicó cómo se modificó una de las plantas y añadió que “en Calzim hay un poco más de olor, propio de la actividad, donde teníamos 2.000 madres y la bajamos a 600 madres que achicó a la empresa, haciendo caso a lo que no decían. Medio ambiente hace los controles y en un momento nos dijo que estábamos excedidos en olores y por eso cerramos un sector, saquemos las madres y sacrificamos el otro campo”.
Cuando habló en la audiencia, el presidente de Worms se refirió a otras plantas: “hay otra empresa que trabaja residuos peligrosos en Zona 2 que no está permitido y un feed lot cerca de Calzim, algo que está prohibido también. Hay habilitaciones que son de añares pero no tendrían que estar. Me molesta que me exijan a mí y hacen la vista gorda en otras situaciones. Si no hay denuncias nadie los controla. Se pueden acercar a la planta cuando sienten los olores para ver si emanan de ahí. Lo que dicen ellos parece que a la gente le llega como una verdad absoluta pero eso se debe hacer con documentación, con estudios, si tengo una responsabilidad haré todo lo que tenga que hacer, seguiré invirtiendo muchos millones de dólares porque queremos aniquilar los olores, ayudar al medio ambiente es nuestra esencia”.
“Nosotros tenemos disposición final pero lo hacen con una declaración jurada, que si no la cumplen puedo demandarlos. Nosotros además hacemos análisis azarosos todo el tiempo porque se me arruina el sistema y no puedo arriesgarme. Generalmente viene agua ácida con aceite”, comentó.
Sobre la clausura preventiva, Zimmerman dijo: “estaba en China, me asuste por el daño económico, por los empleados, por los clientes que tienen confianza en nosotros y ese daño se cuantifica. Creo que no era la forma porque parte de los resultados estaban muy cerca de los parámetros normales pero sacaron muestras del arroyo donde otros también vuelcan efluentes, ahí hay un gris, necesito que me saquen de mi lugar no desde donde hay varios que tiran. Estábamos en parámetros y la clausura no soluciona el problema, le genera inconvenientes, daño. En la clausura decía que teníamos que abandonar la planta, si dejo todo así iba a ser muy perjudicial. Fue un castigo innecesario que no soluciona nada”, concluyó.