Si la tragedia no llegó a la ciudad todavía, no tardará mucho en hacerlo aunque esperemos que no se llegue hasta ahí. No se trata de una predicción, denota la realidad que se vive a diario en la ruta 21 con los animales sueltos a riesgo de provocar algún accidente grave a partir de la velocidad que le imprimen los conductores a los vehículos, por lo que también peligra la vida de personas, también del animal.
En últimas instancias es usual observar caballos sueltos en varios sectores de la zona norte de la ciudad y que al llamar los vecinos a los empleados municipales, como por arte de magia, desaparecen. No se sabe de quiénes son y si se sabe no los vienen a buscar.
Los equinos peligrosamente cruzan la ruta y los vehículos los esquivan como pueden ante la situación sorpresiva.