La 49ª Edición de la Fiesta Nacional del Surubí 2026, finalizó el 3 de mayo con récord de participación y consagró campeona a la peña “El Carayá”, de Casilda, Santa Fe. Miguel Viderspon, su hijo Martín y Bruno Undebate (Rosario) se llevaron el título con 3 piezas y 42,40 puntos.
La pieza mayor fue un ejemplar de 119 cm capturado durante el certamen, que contó con más de 1.400 lanchas en el río Paraná.
Hubo gran cantidad de pescadores foráneos, la pesca fue con modalidad deportiva y con devolución para preservar la especie.
Miguel comentó sobre este logro: “hace 11 años que vengo participando en estos certámenes de pesca con devolución del surubí. En el primer año participamos como peña libre, habíamos ganado pero el título se lo llevó un equipo que tenía una peña. Arroyo Seco no tiene una peña de pesca de surubí, por eso los chicos de El Carayá, de Casilda me invitaron. Ya habíamos tenido unos logros en 2014 y 2015 pero nunca como ahora porque en esta ocasión competimos contra 1.399 lanchas de todos los países vecinos. Era un logro muy importante para mí que soy un tipo de 70 años y lograrlo con mi hijo mucho más. Bruno era de una peña de Rosario de la cual uno de sus integrantes había fallecido y el otro no podía viajar, por lo que lo invitamos a participar con nosotros. No había obtenido ningún podio y acá no sólo que hizo podio sino que fue en el primer lugar. Fue muy complicado”.
Viderspon explicó cómo se disputa el certamen y detalló: “te agrupan en 13 zonas de acuerdo a la cilindrada del motor de tu lancha. Se sortea el día sábado y nos toca la Zona 8 Grupo I. La zona tiene entre 3.000 y 4.000 metros y no podés salir de la misma. Había en total para todos los grupos 85 kilómetros de cancha de pesca. Tengo una lancha veloz con motor de 115 4 tiempos y para llegar a la zona teníamos una hora y media y tuvimos varios percances para llegar. De arranque necesitaba una hélice paso 19 y tenía 17, le coloqué una 21 que me prestaron y cuando bajamos la lancha no planeaba, volvimos para ir a parque cerrado a eso de las 13. Los fiscales te dan una oblea y nos dicen que se arrancaba a las 16 por el viento fuerte y era un peligro”.
“Prefectura sabía que bajaba a esa hora- agregó- se largó en ese horario pero uno de los participantes arrancó antes de tiempo, se hizo un borbollón con un montón de lanchas saliendo juntas y me tiraron la lancha sobre un montículo de tierra y de un camalotal. Ahí demoramos como una hora para sacarla. Para evitar accidentes largan los motores más grandes y después los más chicos. Se hace una largada tan brusca, a fondo y hasta dejaron de ir pescadores de acá por miedo. Se hace para tener una mejor zona de pesca, pero yo tenía la data de un guía de pesca de la zona pero a unos 3 km de llegar al lugar se paró el motor por problemas en el combustible, en la bomba de nafta. Estábamos por llegar a la zona, a unos 400 metros, veíamos a todas las lanchas juntas, vimos una bahía y la atamos a una planta. Teníamos unos 300 metros donde no había nadie que nos molestara y es ahí donde pensamos que todo lo que nos había pasado terminaba siendo suerte para nosotros”.
“A eso de las 19.30 este chico de Rosario pincha uno, llamamos al fiscal, lo midió, firmamos las dos planillas y mientras estábamos haciendo eso, Bruno mete otro pique en ese momento. Uno fue de 61 cm y otro de 72 cm. A las 00 pica mi caña y sale uno de 91 cm. Con esos tres ejemplares teníamos asegurado el grupo y teníamos pensado también que ese de 91 cm nos podría dar algún puesto arriba porque había premios hasta el 15º. No creíamos que íbamos a ganar el Mundial. Eran 12 zonas más que la nuestra. Obtuvimos 42.50 y ganamos por 0,50 puntos, misma cantidad de piezas pero más centímetros”, continuó Miguel.
“Lo que quiero destacar es que competimos con señores pescadores, guías de pesca de todas las provincias, de países vecinos, contra personas que están todos los días pescando y sabiendo donde están los piques, es mucho mérito para nosotros. Es bueno el dinero, pero lo más importante es que pesqué con mi hijo y gané un Mundial con él. El dinero va y viene. Disfruté de mi familia, de mi hijo, que había dejado de pescar conmigo porque ya estoy viejo y me voy a dormir temprano pero aceptó, vino y ganamos el Mundial”, concluyó Viderspon.