La bajante pronunciada del curso de agua en las costas produjo que las condiciones no sean aptas para este tipo de eventos.
Durante este fin de semana había previstas actividades donde participarían unas 500 personas entre nadadores y asistentes, pero la naturaleza dijo no.
“Lamentablemente tenemos que suspender la experiencia que estaba pactada para el sábado 28 de febrero y domingo 1 de marzo. Iban a participar 261 nadadores, 41 profesores y guardavidas, 15 lanchas, 3 barcos, estaba todo organizado, como nunca habíamos conseguido el dinero para hacerla sin demasiados sobresaltos, teníamos los premios hechos y comprados, pero a todo el mundo le decíamos lo mismo: vamos a ir mirando el Paraná porque en los últimos tres años no la pudimos hacer por la tremenda bajante que hubo”, se lamentó Patricio.
“Este año se pronosticaba una altura que nos iba a permitir hacerla, el pronóstico que hace el Instituto Nacional del Agua y Prefectura nos decía que las proyecciones de seis meses atrás, nos daba una altura de 2 a 2.30 metros y era ideal para nosotros, ya que eran pruebas cortitas, con muchos chicos chiquitos, con muchas personas con discapacidad y estos últimos tres meses nos venían advirtiendo que las lluvias en la cuenca superior del Paraná eran inferiores a las previstas y que no había agua en el Pilcomayo, en el Bermejo, en el Iguazú, del Paraguay y el Paraná no iba a tener buen nivel- continuó Huerga- vino bastante irregular durante todo el mes y el último pronóstico que vimos daba menos de 2 metros en Rosario y con tendencia a la baja, lo que no nos favorece porque necesitamos como mínimo 2 metros porque se forma barro en la orilla, hay que caminar unos cuantos metros y no es cómodo para nadie y peligroso porque haya vidrios, latas y dificulta la llegada de las embarcaciones hasta la arena, lo que hacía todo muy incómodo”.
Sobre la reacción ante esta decisión Huerga comentó: “estábamos todos bajoneados pero en el mismo bajón, porque hacía unos cuantos años que no podíamos hacerla, era volver al río y volver con todos, desde los bebés a los adultos mayores, de los que tienen mucha dificultad, los que tienen poca, todos íbamos a volver a nadar y estábamos entusiasmados, el club que se prestó, las familias de las embarcaciones que nos iban a apoyar, los profesores y guardavidas que habían invitado a todas las familias, iba a ser una fiesta, avisamos que se iba a suspender y redireccionarlo al complejo, pero se necesitan unos arreglos para que todas las condiciones estén dadas. En el medio de la depresión dijimos de hacer algo en la pile, surgió la posibilidad de una maratón de 24 horas y ya nos pusimos a ver cómo lo podemos organizar calculamos para fin de mayo, así que vamos a hacer un evento donde participe todo el mundo”.
Patricio adelantó lo que puede ser esta maratón: “haremos campamento allí, nadarán por grupos, haremos otras actividades para reemplazar esto y queda pendiente para el año que viene que hace cuatro años seguidos la bajante del Paraná no nos permite realizarla. Hay unos 30 o 40 que han hecho alguna experiencia pero para los demás no, por lo que estaban muy ansiosos. En la pileta es una cosa, en el río es otra cosa, una fiesta de colores que es muy lindo de ver. No vamos a aflojar y el año que viene vamos a volver a organizarla”,