Alicia y Ailín son dos empleadas de la Guardia Urbana Municipal que en una recorrida habitual encontraron a vendedores ambulantes, a los que le advirtieron que no podian seguir con ese trabajo. Uno de ellos las insultó y hasta quiso pegarles.
Alicia contó lo sucedido a Arroyo Al Día: "Encontramos a un muchacho vendiendo frutas y le advertimos que no podía hacerlo. Cuando lo identificamos nos trató bien y entendió la situación. Cuando volvíamos al móvil, otro muchacho, desde la vereda de enfrente nos empezó a insultar y por poco nos pega. Según algunos vecinos ya habían venido a vender, los conocían. Uno era de San Nicolás y otro de Villa. Al sentirnos amenazadas nos fuimos y llamamos a la policía, que actuó pero ya están libres. Nosotros no decomisamos la mercadería porque no estamos autorizadas. Lo que no se entiende es que los vecinos defendían a ellos y no a nosotras, con el argumento de que se estaban ganando el pan. Primero hay quejas y cuando los frenás los defienden".