La víctima se había ausentado de su hogar cerca de las 9 de la noche y al regresar a la madrugada observó que la ventana del frente de su hogar había sido violentada. Por precaución a que los ladrones todavía se encontrasen allí, dejó en marcha su vehículo en el que permanecían su mujer y su hija de cuatro meses.
Al cerciorarse de que los malvivientes no se encontraban ya en el lugar, realizó llamadas telefónicas a la policía y a sus familiares y amigos para dar conocimiento del hecho. "No se veía el piso de todas las cosas que habían revuelto." Andreoli declaró que otras de las vías de entrada a su hogar también habían sido forzadas para entrar a la vivienda. Los maleantes se llevaron dinero en efectivo que se hallaban en sus pertenencias y en las de su mujer, electrodomésticos y una computadora.
El damnificado hizo hincapié sobre la escasa solidaridad entre vecinos, "no le echo la culpa a nadie, pero hubiese preferido que me dijeran que no escucharon nada a que sí escucharon y no llamaron a la policía". Mientras la cuadra estaba poblada de gente y él mismo realizaba las reparaciones a las aberturas de su hogar ningún vecino se acercó a brindar alguna referencia sobre lo sucedido.
Sobre las sospechas por identificar a los ladrones, Andreoli aseguró que su situación fue al "boleo" ya que observaron detenidamente que se iba a retirar de su casa y que además también robaron en la vivienda de enfrente donde los dueños tampoco se encontraban. Más tarde aseguró que en lo personal no toma en cuenta lo material y que puede recuperarse, sólo que al haberle sustraído su computadora perdió imágenes de gran valor emocional.
