El Intendente Nizar Esper relató que el jueves 12 de mayo fue a comer a calle Salta y tomó una copa de vino con soda. A las once de la noche cuando se vuelve, le hacen un control de alcoholemia y le da 0.3: “Yo no sabía que en Rosario la tolerancia es cero. No me retuvieron el carnet por el límite que dio. Solo me designaron un conductor que fue el que me trajo. Jamás me pasó esto en mi vida” comentó.
El máximo referente de la ciudad pidió disculpas a la ciudadanía por lo sucedido: “la gente está enojada y lo entiendo porque uno está en la función pública pero no fue nada grave. Al ser un funcionario público es diferente el impacto. Pero fue un hecho puntual y no voy a negar esta situación”.
Además se refirió al accidente que sufrió en la ciudad por una descompensación: “se dijeron barbaridades pero tampoco se dijo que el auto fue pagado íntegramente por la aseguradora y yo mismo tomé la decisión que el dinero pase a rentas generales. Vivo gestionando y usando mi vehículo para gestionar cosas para la ciudad. Yo venía con mucha carga de trabajo y postergando una cirugía que tenía que hacerme hace 8 años y siempre estuve al pie del cañón porque tenía que cuidar al ciudadano.
Estamos permanentemente trabajando y me parece injusto que por esto se empaña todo el trabajo que se está desarrollando en la gestión”.
Finalmente concluyó que lo que sucedió “le puede pasar a cualquier ciudadano” y admitió que “siempre hay alguien que quiere opacar la gestión”.