“Hicimos un trabajo de hormiga, de agotamiento, en donde por el paso del tiempo, la charla, fuimos cansando a la víctima que en ningún momento intentó cortar con su propósito, pero agotándolo pudo bajar la guardia y pudimos actuar- dijo Matteo- en otras situaciones, por lo general cuando llegamos lamentablemente, el hecho ya está consumado, pero trabajar con la negociación en cuestión es un tema bastante particular, una de las técnicas de atención al suicida se basa en el factor sorpresa, que tuvimos que desestimar desde el primer momento, ya que la víctima tenía una visión de 360 grados y podía tirarse desde cualquier lugar”.
“Cuando el hermano subió, fue una gran ayuda porque ahí podía bajar la guardia y en función de eso poder dominar la situación, tengo que reconocer que mi grupo hizo un gran trabajo, pero debo reconocer también que la negociación que tuvieron vecinos, conocidos y familiares, específicamente el hermano, jugaron un papel determinante en poder encauzar satisfactoriamente esta emergencia”, aseguró el rescatista.