Marcos Saurrale salió a bailar con sus amigos como lo había hecho en otras oportunidades a un boliche bailable de nuestra ciudad, pero no fue una noche cualquiera, porque por circunstancias que no están tan claras, terminó fuera del lugar y golpeado brutalmente por los guardias de seguridad del boliche, mal llamados patovicas.
Marcos dialogó con Arroyo Al Día sobre lo sucedido: "Gracias a Dios lo puedo contar. Fue algo totalmente injusto lo que me hicieron, porque me fui a bailar con amigos, a tomar algo antes de ir a trabajar, festejando un cumpleaños. Llegamos 1.30 y a eso de la 2 voy al baño me abre la puerta un patovica mientras estaba orinando, le reclamé, volvió a abrir la puerta y me acusó de estar drogándome. En segundos me agarró del cuello y me levantó en el aire, le pedía que me dejara, toqué el suelo, me volvió a levantar y perdí el conocimiento. Vino otro más a pegarme y ya no supe nada más. Cuando lo recupero estaba afuera del baño, en el suelo, boca arriba,
un chico me dio vueltas para que no me ahogue en mi propia sangre. Recién ahí volví en sí y veo mucha gente alrededor mío. De los empleados de seguridad no había nadie. Los chicos me llevaron al baño para limpiarme la cara, vinieron los patovicas para sacarme del lugar porque habían llamado a la emergencia. Llegó la ambulancia del SIES pero le mintieron, diciéndole que había sufrido una caída. Me llevaron al hospital, me atendieron muy bien las enfermeras, pero tardaron en trasladarme al Provincial de Rosario. Hay cosas que mi abogado me prohibió decir pero en un momento eran tres los patovicas que me pegaban y que me dejaron sin movilidad, sin sensibilidad en las manos, tengo el tabique quebrado, donde tienen que hacerme una cirugía, hematomas en los brazos de los golpes.
Recién después de seis días me hicieron una resonancia magnética. Quiero saber qué tengo, nadie se preocupó por saber qué tengo, hay muchas secuelas en mi cuerpo y del boliche nadie se acercó a saber de mí, salvo un socio que no es el dueño verdadero, que salieron a mentir y a desmentirse entre ellos; mientras unos dicen que me caí y otros que tuve una pelea. Pedí las imágenes de las cámaras y me dijeron que no tenían. Me dieron por muerto en el boliche, hoy puedo contarlo gracias a la gente que me ayudó y que la sigue peleando conmigo".