Todo sucedió cuando el propietario ya se había retirado del lugar, pero regresó porque olvidó elementos habituales de su trabajo. Al retornar al lugar se encontró con un panorama desalentador. Un delincuente vestido de policía salió de la casa y le pidió que lo acompañara porque habían sido notificados sobre un robo.
Se trató de una farsa, ya que al ingresar fue inmovilizado por dos malvivientes más que aguardaban dentro del lugar y lo maniataron junto con sus empleados. Los ladrones se alzaron con un botín de aproximadamente 30.000 pesos, joyas y una escopeta obsequiada por su suegro. Al retirarse los delincuentes advirtieron a la víctima: "Cuidate de tus amigos".

