Para cualquier atleta debe ser muy reconfortante ganar, pero cuando se hace por puro deporte, a quien se le gana es a uno mismo. La historia de Hugo Piccín, 63 años, oriundo de Fighiera es algo así. Entrena desde hace muchísimo tiempo, participó de innumerables pruebas de resistencia, pero tenía una espina clavada desde 2019 que puso sacarse este 2021.

En esa oportunidad, tuvo que abandonar esta misma prueba de 100 millas (160 km), por hipotermia, se tuvo que bajar de la montaña en mitad del recorrido, pero este año, aún lesionado en lso últimos kilómetros, pudo cruzar la meta en un final muy emotivo y ganar su categoría.

Diario de la Mañana pudo contactarse con él y nos contó sobre la carrera y sobre su vida de atleta: "Pude tener mi revancha. En 2019 me había anotado en esta prueba pero tuve que abandonar por hipotermia, ya que no estaba con la ropa adecuada en un clima de 15º bajo cero.

Este año las condiciones climáticas fueron distintas, el equipamiento que llevaba era distinto y se pudo dar. Son carreras tan largas como imprevisibles. Patagonia Run es la carrera más importante del país y de Latinoamérica, con una logística impresionante. Fueron 168 kilómetros en definitiva.

Largamos el día viernes a las 10 de la mañana. Tenés 38 horas para realizarla con barreras horarias en distintos puestos de asistencia. Por ejemplo si en el km 100 no estás antes de las tres de la tarde quedás fuera de la competencia. Vas presionado durante toda la competencia porque no es turismo. El sábado a las 00, ya llegando el domingo se terminaba la competencia. Es en plena cordillera, en San Martín de los Andes, con todos sus accidentes.

La parte más difícil la componen cuatro cerros, uno es el Chapelco, donde están las pistas de esquí y otros tres altos como él. Senderos en el medio de la montaña, cruce de arroyos, de noche, algo fascinante pero difícil a la vez. Es una sensación muy especial y más allá del resultado que obtenés en tu categoría. En cada puesto de control teníamos la posibilidad de comprar comida más de la que había llevado, recargar los líquidos, médicos controlándonos y al tener un chip que nos colocan en la largada, todo el mundo podía controlar dónde estábamos, hasta parte de mi familia que me acompañó a la prueba.

Tenés que entrenar no sólo las piernas, sino la cabeza y el estómago, porque tenés que ir comiendo e hidratándote cada 40 o 45 minutos. La comida con muchos hidratos de carbono (1,5 kg de dulce de membrillo, pasas de uva, almendras, nueces, chía y otros tipos de semillas, sandwichs de jamón y queso). Nosotros no llevamos todo eso encima, las vamos dejando en puntos estratégicos divididos en tres bolsas.

La primera la dejé en el km 51, junto con ropa, en el 80 y en el 120 las otras. Tenía activado mi cronómetro para comer sólido cada media hora y tomar líquido cada hora. La organización también nos proveía de un montón de cosas, frías y calientes, bebidas y comidas".
Habló de cómo se entrenó para la competencia: "Fueron seis meses divididos en dos: tres meses preparándote para el entrenamiento posterior, correr unos 150 kilómetros por semana, agregar horas de gimnasio, subidas y bajadas para darle potencia a las piernas.

Ahora una vez terminado me falta algo cada mañana".
Hugo comenzó a correr a la edad de 37 años, corriendo 10 kilómetros, después media maratón, maratón, de las que disputó unas 25 en su carrera, ahora hizo ésta que son 4 maratones juntas en 33 horas corridas y por lugares irregulares.
Quedó una anécdota de la travesía: "Cuando faltaban 35 kilómetros tuve un problema muscular desde el homóplato hasta el cuádriceps derecho. En un puesto los médicos me dijeron que era un espasmo muscular, que me iban a dar un inyectable pero debía abandonar, a lo que me negué rotundamente. Me dijeron que lo intentara y así lo hice.

Algunos competidores me ofrecieron pastillas, en otro puesto me pusieron otra inyección pero todo doblado llegué igual".
"No soy un súper hombre, cualquiera lo puede hacer, tiene que hacer los pasos de a poco para llegar a esto que hice", culminó diciendo.