A las 9 de la mañana del jueves 24, cuatro hombres se pararon en la puerta del playón que la empresa de colectivos Rosario Bus tiene en la ruta provincial 21, en la zona sur de Villa Gobernador Gálvez y a la altura del ingreso a la planta de Cargill. Los muchachos estaban vestidos como choferes y pasaron desapercibidos. Dos se quedaron en la puerta conversando y los otros dos no llamaron la atención de los guardias de seguridad que están en la garita a la entrada de las instalaciones. Saludaron y caminaron hasta los galpones. AllÃ, en una oficina administrativa, se encontraban tres empleados administrativos, entre ellos el contador de la firma y un tal Diego que tenÃan a su disposición unos 600 mil pesos para pagar a los choferes las horas extras y los francos trabajados. Los maleantes los encañonaron con dos pistolas calibre 9 milÃmetros y luego de maniatarlos se llevaron, en un tiempo que no superó los cinco minutos, todo el dinero en efectivo y un par de celulares.
El robo puede caracterizarse como "profesional", ya que además de actuar con mucha calma los delincuentes contaban con datos precisos y un estudio previo del lugar y los movimientos de los empleados. Un operario de la empresa habÃa visto minutos antes del robo un vehÃculo al que consideró extraño estacionado en la banquina, a muy corta distancia del playón donde se guardan los micros amarillos. Sin embargo no avisó a nadie de su corazonada de peligro e ingresó al galpón. Minutos después, y aparentemente de ese auto, bajaron los ladrones e ingresaron al predio de la empresa, un gigantesco terreno de 120 metros de largo por unos 40 de ancho en donde funcionan los talleres y una oficina.
Al entrar al gigantesco playón, los maleantes se dirigieron a las puertas del galpón en el que estaba estacionado un falmante Audi del contador de Rosario Bus, Leandro D. El profesional habÃa llevado hasta el lugar a un encargado de nombre Diego, que estaba en la oficina a punto de pagar a los choferes. Por esa razón tenÃan esa fuerte suma de dinero en la administración, algo que desde la empresa no mencionaron oficialmente ni en la denuncia policial.
Un chofer de Rosario Bus contó que al entrar al galpón vio "a dos tipos. Uno vestido con una campera gris y una mochila y el otro como si fuera un compañero de laburo. Los saludé y no me respondieron el saludo, por lo que me resultó raro porque acá casi todos nos conocemos. Entré y fui hacia la parte donde están los mecánicos, y mientras charlaba con otro compañero me grita que estaban robando y se pone detrás de una columna. Después me di cuenta que los dos que yo habÃa visto eran los ladrones", relató.
Según testigos, los dos hombres ingresaron a la oficina de pagos detrás de un empleado de la firma, a quien amenazaban con un arma y le dijeron a los que estaban a punto de comenzar a abonar las extras y los francos que si no abrÃan las puertas mataban a su compañeros.
Asà fue que les franquearon el ingreso a la oficina que se conecta por una pequeña escalera a una planta superior en la cual se encuentra una caja fuerte. En ese cofre habÃa parte del dinero de los pagos. Sin más que pegar un par de gritos y un empujón los ladrones se hicieron con el botÃn.
Desapercibidos. Cómo el galpón es inmenso, casi ninguno de los mecánicos ni los choferes que permanentemente salen y entran del galpón se dieron cuenta del hecho y los ladrones tuvieron tiempo de maniatar a los tres empleados y ponerles vendas en la boca para evitar gritos.
De esta manera los delincuentes salieron del galpón y desandaron el camino realizado. Llegaron a la garita de seguridad, saludaron a los guardias y se retiraron en un vehÃculo en el cual, aparentemente, los esperaban los otros dos cómplices.
Casi al mismo tiempo en que huÃan, los empleados fueron liberados por sus compañeros y uno de ellos, apodado "Rambo", se subió a su auto e intentó dar con los malhechores, pero éstos ya se habÃan fugado con el dinero.
El predio tiene montadas varias cámaras de seguridad tanto adentro del galpón como en la entrada al playón y a ultimas horas de la tarde de ayer estaban siendo monitoreadas por agentes de la PolicÃa de Investigación (PDI) y la fiscalÃa de Flagrancia en turno.
En cuanto a la inteligencia previa realizada por los delincuentes, llamó la atención que los malhechores supieran qué dÃa se pagaban los francos trabajadso y sobre todo que el pago se hiciera en efectivo y no por medio de un depósito bancario. "Habitualmente se publica la fecha en un transparente y nosotros, los que tenemos algo para cobrar, sabemos cuando nos hacemos con esa plata. A algunos muchachos los mataron por que ya contaban con el dinero para saldar las deudas que tienes", aseguró un chofer.